Donald Trump y Xi Jinping se reunieron en Pekín bajo una intensa tensión geopolítica marcada por la crisis de Irán, donde Trump presionó a China para limitar su apoyo a Teherán. Sin embargo, Xi Jinping no respondío ante esas exigencias y en cambio lanzó una advertencia directa sobre Taiwán, mientras la cumbre abordaba aranceles y la competencia en inteligencia artificial en un ambiente transaccional.