Dicen que el camino más rápido hacia la discordia y enemistad es hablar de dinero, política y/o religión, pero yo creo que hay otro todavía más rápido: los debates de "¿Quién vencería a quién en una pelea?" Nunca acaban bien. Siempre hay personas que defienden a su candidato con tal intensidad que pedirían un juicio por combate para probar que llevan razón. Y aun así, aquí estamos.