El gobierno de izquierdas de España aprobó un plan para regularizar a unos 500.000 inmigrantes indocumentados. La ministra criticó la decisión de Sánchez, sugiriendo que representa un riesgo para el espacio Schengen. "Nunca sugeriría actos así, porque ahora, por ejemplo, esas personas pueden ir fácilmente a otros países, así que creo que todos debemos asumir la responsabilidad de nuestro espacio común, también en materia de migración”. Esto marca una ruptura significativa con las políticas más severas adoptadas por muchos líderes europeos.