Días después de que los bonos japoneses se desplomaran el martes pasado, provocando temblores en los mercados financieros mundiales, la rapidez y la magnitud del movimiento, un cuarto de punto en el rendimiento de la deuda a 30 años, aún tiene al mercado en ascuas. Este brote de volatilidad (normalmente un movimiento así tarda días o semanas en llegar) se ha dado en un mercado, el de la deuda nipona, habitualmente estable, un motivo por el que, junto a los bajos tipos de interés, Japón, con una deuda en circulación de más de siete billones de..