"Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas. Eso constituye una fórmula segura para el desastre". Carl Sagan, Cosmos
"Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales".
Atribuida a Miguel Delibes
“La música rock la hacen deficientes que cantan letras maliciosas, lascivas. Es la forma de expresión más brutal, nauseabunda, desesperada y viciosa que he tenido la desgracia de escuchar”.
“Yo a esa mierda de música llamada Rock and Roll, no le doy ni 5 años de vida”.
“Todos somos iguales, dijo un banquero a otro”.
Atribuida a Pablo Castellano Cardalliaguet
Cristian casi no vio a la señora, en el auto parado al costado de la carretera. Llovía fuerte y era de noche. Pero se dio cuenta de que ella necesitaba ayuda…
Así que paró su auto y se acercó.
El auto de la señora olía a tinta, de tan nuevo. La señora pensó que pudiera ser un asaltante. El no inspiraba confianza, parecía pobre y hambriento.
Cristian percibió que ella tenía mucho miedo y le dijo:
-Estoy aquí para ayudarla madame, no se preocupe. ¿Por qué no espera en el auto que está más calentito? A propósito, mi nombre es Cristian.
Bueno, lo que pasaba es que ella tenía una llanta pinchada y para colmo era una señora de edad avanzada, algo bastante incómodo.
Cristian se agachó, colocó el gato mecánico y levantó el auto. Luego ya estaba cambiando la llanta. Pero quedo un poco sucio y con una herida en una de las manos.
Cuando apretaba las tuercas de la rueda ella abrió la ventana y comenzó a conversar con él. Le contó que no era del lugar, que solo estaba de paso por allí y que no sabía cómo agradecer por la preciosa ayuda. Cristian apenas sonrió mientras se levantaba.
Ella preguntó cuánto le debía. Ya había imaginado todas las cosas terribles que podrían haber pasado si Cristian no hubiese parado para socorrerla.
Cristian no pensaba en dinero, le gustaba ayudar a las personas.
Este era su modo de vivir. Y respondió:
-Si realmente quisiera pagarme, la próxima vez que encontrase a alguien que precise de ayuda, dele a esa persona la ayuda que ella precise y acuérdese de mí.
Algunos kilómetros después la señora se detuvo en un pequeño restaurante, la camarera vino hasta ella y le trajo una toalla limpia para que secase su mojado cabello y le dirigió una dulce sonrisa.
La señora notó que la camarera estaba con casi ocho meses de embarazo, pero la misma no dejó que la tensión y los dolores le cambiaran su actitud.
La señora quedó curiosa en saber cómo alguien que teniendo tan poco, podía tratar tan bien a un extraño. Entonces se acordó de Cristian. Después que terminó su comida, y mientras la camarera buscaba cambio, la señora se retiró.
Cuando la camarera volvió quiso saber dónde podía haber ido la señora, cuando vio algo escrito en la servilleta, sobre la cual tenía 5 billetes de 100 euros.
Le cayeron las lágrimas de sus ojos cuando leyó lo que la señora escribió. Decía:
"Tú no me debes nada, yo tengo bastante. Alguien me ayudó hoy y de la misma forma te estoy ayudando. Si tú realmente quisieras reembolsarme este dinero, no dejes que este círculo de amor termine contigo, ayuda a alguien."
Aquella noche, cuando fue a casa, cansada, se acostó en la cama; su marido ya estaba durmiendo y ella quedó pensando en el dinero y en lo que la señora dejó escrito.
¿Cómo puede esa señora saber cuánto ella y su marido, precisaban de aquel dinero? Con él bebé que estaba por nacer el próximo mes, todo estaba difícil.
Quedó pensando en la bendición que había recibido, y dio una gran sonrisa.
Agradeció a Dios y se volvió hacia su preocupado marido que dormía a su lado, le dio un beso suave y susurró:
-Todo estará bien; te amo… Cristian!
Adaptación de un cuento tradicional oriental.
“Ardo en el infierno, hay parte de mí que no encaja en ningún lugar. Moriría en sus merenderos, ahogado por sus banderas, aporreado por sus canciones, aborrecido por sus soldados, corneado por su sentido del humor, asesinado por su inquietud. No soy como los demás. Ardo en el infierno, el infierno que yo mismo soy”.
Atribuida a Charles Bukowski
"Para ser grande, sé entero: nada tuyo exagera o excluye. Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres en lo mínimo que hagas. Así en cada lago toda la luna brilla, porque alta vive". Ricardo Reis, Odes de Ricardo Reis (1933)
"Nunca puede haber un hombre tan perdido como alguien que se pierde en los vastos e intrincados corredores de su propia mente solitaria, donde nadie le puede alcanzar y nadie le puede salvar".
Atribuido a Isaac Asimov
EL ÁGUILA Y EL ESCARABAJO
¡Que me matan! favor: así clamaba
Una Liebre infeliz, que se miraba
En las garras de un Águila sangrienta.
Á las voces, segun Esopo cuenta,
Acudió un compasivo Escarabajo;
Y viendo á la cuitada en tal trabajo,
Por libertarla de tan cruda muerte,
Lleno de horror exclama de esta suerte:
Ó reina de las aves escogida,
¿Por qué quitas la vida
Á este pobre animal, manso y cobarde?
¿No sería mejor hacer alarde
De devorar á dañadoras fieras;
Ó ya que resistencia hallar no quieras,
Cebar tus uñas y tu corvo pico
En el frio cadáver de un borrico?
Cuando el Escarabajo así decia,
El Águila con desprecio se reía;
Y sin usar de más atenta frase,
Mata, trincha, devora, pilla, y vase.
El pequeño animal así burlado,
Quiere verse vengado.
En la ocasion primera
Vuela al nido del Águila altanera:
Halla solos los huevos; y arrastrando,
Uno por uno fuélos despeñando.
Mas como nada alcanza
Á dejar satisfecha una venganza,
Cuantos huevos ponia en adelante,
Se los hizo tortilla en el instante.
La reina de las aves sin consuelo,
Remontando su vuelo,
Á Júpiter excelso humilde llega,
Expone su dolor, pídele, ruega
Remedie tanto mal. El dios propicio,
Por un incomparable beneficio,
En su regazo hizo que pusiese,
El Águila sus huevos, y se fuese;
Que á la vuelta, colmada de consuelos,
Encontraría hermosos sus polluelos.
Supo el Escarabajo el caso todo:
Astuto é ingenioso hace de modo,
Que una bola fabrica diestramente
De la materia en que continuamente
Trabajando se halla,
Cuyo nombre se sabe, aunque se calla;
Y que, segun yo pienso.
Para los dioses no es muy buen incienso.
Carga con ella, vuela, y atrevido
Pone su bola en el sagrado nido.
Júpiter que se vió con tal basura,
Al punto sacudió su vestidura,
Haciendo, al arrojar la albondiguilla,
Con la bola y los huevos su tortilla.
Del trágico suceso noticiosa,
Arrepentida el Águila y llorosa,
Aprendió esta leccion á mucho precio:
Á nadie se le trate con desprecio,
Como al Escarabajo;
Porque al más miserable, vil y bajo,
Para tomar venganza, si se irrita,
¿Le faltará siquiera una bolita?
La ética de Taleb.
En el famoso cuento de Ahiqar, más tarde recogido por Esopo (luego nuevamente por La Fontaine), el perro alardea ante el lobo de todos los artilugios de comodidad y lujo que tiene, casi incitando al lobo a alistarse. Hasta que el lobo le pregunta al perro sobre su collar y se aterroriza cuando comprende el uso. “De todas tus comidas, no quiero ninguna.” Se escapó y sigue hoy corriendo. La pregunta es: ¿qué te gustaría ser, un perro o un lobo? La versión aramea original tenía un asno, en lugar de un lobo, mostrando su libertad. Pero a ese asno se lo come un león. La libertad conlleva riesgos: hay que poner la carne en el asador. La libertad nunca es gratis. Hagas lo que hagas, simplemente no seas un perro que dice ser un lobo.
Nunca intentes falsear un rango, lección por todos conocida en el reino animal.
Entre gorriones, los machos desarrollan rasgos secundarios que se correlacionan con su capacidad de lucha. El color más oscuro está asociado con el dominio. Sin embargo, el oscurecimiento experimental de los machos más claros no afecta su estado, porque el comportamiento no se altera. De hecho, estos pájaros más oscuros son asesinados, como me dijo una vez el investigador Terry Burnham: los pájaros saben que uno debe caminar el camino. [You need to walk the walk].
Los perfiles corporativos son los que, de forma contraintuitiva, corren mayor peligro. Mayor es la fragilidad cuanto más alto es su cargo.
Otro aspecto del dilema del perro contra el lobo: la sensación de falsa estabilidad. La vida de un perro puede parecer tranquila y segura, pero en ausencia de un dueño, un perro no sobrevive. La mayoría de las personas prefieren adoptar cachorros, no perros adultos. En muchos países, los perros no deseados son sacrificados. Un lobo está entrenado para sobrevivir. Los empleados abandonados por sus empleadores, como vimos en la historia de IBM, no consiguen reincorporarse.
En el National Mall se halla el sobrecogedor memorial de la Guerra de Corea, obra del escultor Frank Gaylord. 19 soldados de acero y una inscripción en la piedra: Freedom is not free.
La libertad tiene un precio.
Merece la pena pagarlo.
Había una vez un niño pobre que vivía en China y estaba sentado en la acera, a la puerta de su casa. Lo que más deseaba en este mundo era un caballo, pero no tenía dinero.
Justo ese día pasó por su calle una manada de caballos con un potrillo incapaz de acompañar al grupo. El dueño de la manada, que conocía el deseo del niño, le preguntó si quería el potro. Exultante, el niño aceptó.
Un vecino, al saber lo ocurrido, dijo al padre del niño que su hijo tenía mucha suerte.
El padre le preguntó por qué, y el vecino respondió:
-Su hijo quería un caballo, pasa la manada y le regalan un potrillo, ¿no es eso suerte?
-Puede ser una suerte o una desgracia, contestó el chino padre.
El niño cuidó el caballo con celo, pero un día ya crecido, el animal huyó. Esta vez el vecino dijo:
-¡Su hijo no tiene suerte! Le regalan un potro, cuida de él y cuando crece, huye.
-Puede ser una desgracia o también una suerte, repitió el padre.
Pasó el tiempo y un día el caballo regresó acompañado de una manada salvaje de 100 caballos.
El niño, que ya era un muchacho, consiguió cercarlos y adueñarse de todos. Y el vecino dijo:
-Su hijo tiene suerte, recibe un potro, lo cría, éste huye y vuelve con una manada de 100 caballos salvajes.
-Puede ser una suerte o una desgracia, respondió de nuevo el chino padre.
Más tarde, el joven se rompió una pierna mientras domaba a uno de los caballos.
El vecino entonces dijo:
-¡Su hijo no tiene suerte! El potro huye, vuelve con una manada salvaje y al domar a uno de los caballos se rompe una pierna.
-Puede ser una desgracia como puede ser una suerte, insistió el padre.
Días después, el reino donde vivían declaró la guerra al reino vecino. Todos los jóvenes fueron reclutados menos el que estaba con la pierna rota. Y el vecino dijo:
-¡Su hijo tiene mucha suerte!, a lo que el padre chino contestó:
-Puede ser...
Toda noche trae su día y todo día atrae la oscuridad. Sabiendo eso, el hombre sabio no se alegra con la dicha ni se ve perturbado por la desgracia.
Cuento chino
Un hombre llevaba meditando durante más de ocho horas bajo un árbol cuando, de pronto, se le acercó un mendigo para pedirle un poco de limosna. Y claro, lo despertó de su meditación.
-Márchate, tonto -le dijo malhumorado-. ¿No ves que has interrumpido mi meditación?
-Es que tengo mucha hambre, por si pudiera usted darme algo.
-¡Llevaba más de ocho horas meditando, buscando mi unidad con Dios y me has hecho fracasar! -le gritó.
-¿Y cómo intentas buscar la unidad con alguien tan grande como Dios si no eres capaz de sentirte unido a mí que me estoy muriendo de hambre? -le contestó el mendigo mientras se marchaba.
Cuento sufí
" Si te sientas junto al río el tiempo suficiente, verás flotar el cuerpo de tu enemigo"
Proverbio chino.
“Cuanto más conozco el mundo, más me desagrada, y el tiempo me confirma mi creencia en la inconsistencia del carácter humano, y en lo poco que se puede uno fiar de las apariencias de bondad o inteligencia.”
Jane Austen, “Orgullo y prejuicio”, (1813)

“La peor forma de injusticia es la justicia simulada.”
Platón
Andaban dos hombres perdidos por el desierto. Las horas pasaban y cada vez sentían más sed y más hambre.
De pronto, llegaron a una tapia muy alta. Tras ellas se podía escuchar con nitidez el sonido de una cascada y un arroyo. Y por encima de la pared asomaba alguna rama de un frondoso árbol frutal.
Uno de los dos hombres no se lo pensó y comenzó a trepar a toda velocidad y con mucha agilidad por la pared, hasta llegar a lo más alto y perderse más allá de la tapia.
El otro hombre, sin embargo, recogió uno de los frutos que habían caído de las ramas para tomar algo de alimento, dio media vuelta y se dispuso a buscar más personas perdidas en el desierto para indicarles el camino hacia aquel oasis.
Cuento zen sobre la solidaridad
El que no detecta los males cuando nacen, no es verdaderamente prudente. Si quien gobierna no reconoce los males hasta que los tiene encima, no es realmente sabio. (...)
Hay tanta distancia de cómo se vive a cómo se debería vivir, que el que deja el estudio de lo que se hace para estudiar lo que se debería hacer aprende más bien lo que debe obrar su ruina que lo que debe preservarle de ella: porque un hombre que en todas las cosas quiera hacer profesión de bueno, entre tantos que no lo son, no puede llegar más que al desastre... Y yo sé que todos confesarán que sería cosa muy loable que en un príncipe se encontraran todas las cualidades mencionadas, las que son tenidas por buenas: pero, como no se puede tenerlas todas, ni observarlas a la perfección, porque la condición humana no lo consiente, es necesario que el príncipe sea tan prudente que sepa evitar la infamia de los vicios que le harían perder el Estado, y preservarse, si le es posible, de los que no se harían perder; pero si no puede, estará obligado a menos reserva abandonándose a ellos. Sin embargo, no tema incurrir en la infamia de aquellos vicios sin los cuales difícilmente pueda salvar al Estado; porque, si se pesa bien todo, se encontrará que algunas cosas que parecen virtudes, si las observa, serán su ruina, y que otras que parecen vicios, siguiéndolas, le proporcionarán su seguridad y su bienestar. (...)
La sabiduría consiste en saber distinguir la naturaleza del problema y en elegir el mal menor.
(Maquiavelo, "El príncipe", 1532).

El problema no es que la gente carezca de educación.
El problema es que las personas están lo suficientemente educadas para creer lo que se les ha enseñado y no lo suficientemente educadas para cuestionar nada de lo que se les ha enseñado.

"Se espera que la persona infeliz oculte sus sentimientos negativos, y ponga en una sonrisa de cortesía para acompañar al “Estoy bien, gracias, ¿y cómo está usted?”, como respuesta al “¿Cómo estás hoy?”.
Los sentimientos verdaderos probablemente no se detectan, no porque la sonrisa sea una buena máscara, sino porque en los intercambios corteses la gente rara vez se preocupa de cómo la otra persona realmente se siente".
Paul Ekman

William Butler Yeats
“No tememos a la muerte, tememos que nadie note nuestra ausencia; que desaparezcamos sin dejar rastro.”
T.S. Eliot
“Desde Auschwitz, sabemos de lo que es capaz el hombre. Y desde Hiroshima, sabemos lo que está en juego.”
Viktor Franki, "El hombre en busca de sentido" (1946)

menéame