Con casi 3,5 millones de votos, Seguro será el jefe del Estado más votado de la historia de la democracia portuguesa, por encima del récord del carismático Mário Soares en 1991. Con claridad, los portugueses han escogido la templanza frente a la cólera y la certidumbre de un político que respeta el marco democrático frente a otro repleto de incógnitas y discursos excluyentes. Ventura prometía un país para los portugueses “de bien”, mientras Seguro se presentaba como el “presidente de todos”.