Antes de llegar a Vox, Daniel Álvarez ya se había recorrido todos los pasillos del Parlamento Europeo para defender las armas. Este bilbaíno de 58 años, educado en un colegio de Jesuitas, se enorgullece de haber paralizado en Bruselas el intento de prohibir los rifles semiautomáticos, cargadores de gran calibre y visores nocturnos. Esta afición por las armas le llegó de joven a través del tiro neumático con una vieja carabina Norica y otra de marca Podium «con la que disfruté mucho, además de desarrollar mi brazo derecho», reconoce él mismo.