Hay alternativas a su uso; buena es la NASA preparándose para imprevistos.
Y, en cualquier caso, al menos está instalado en un cubículo aparte. No como en el caso del programa Apolo, en el que los astronautas tenían que esconderse detrás de los asientos para utilizar los Dispositivos de contención fecal, AKA unas bolsas de plástico con adhesivo en los bordes.