Cuando se habla de los nuevos centros de datos para IA cada vez se ven menos cifras de «número de servidores» y más de gigavatios (GW). La razón es sencilla: contar máquinas ya no significa gran cosa, porque lo que de verdad limita estas gigantescas instalaciones no es cuántos ordenadores y cables tienen dentro, sino cuánta electricidad se les puede proporcionar, cuánto calor se puede disipar y qué capacidad de red tienen para mover datos.