Waymo, la empresa de coches autónomos de Alphabet, tiene un problema con los robotaxis: si los pasajeros cierran mal la puerta al salir, el coche queda completamente inmovilizado «no puede circular, ni apartarse de la vía». Tan absurda tener coches funcionales completamente parados y sin «trabajar» que han tenido que recurrir a una solución no menos extraña: encargar a los repartidores de Doordash (empresa de reparto y recados urbanos, como Glovo en España) que cierren bien las puertas como tarea pagada. La broma le cuesta 11,25 dólares encargo