La guerra que el presidente estadounidense prometió resolver en cuatro semanas ya tensiona el Golfo, el petrodólar y la economía digital global: "Irán no es Venezuela". Se trata de una guerra de desgaste, híbrida y económicamente asimétrica. Y en ese terreno, sostiene, Estados Unidos parte con desventaja estructural. ¿Y si Trump no viera con malos ojos alargar una guerra que le sirviera para llevar al país en un estado de semi-excepción que le permitiera perpetuarse en el poder un tercer mandato?