GAME ha confirmado el cierre de sus tres últimas tiendas independientes en el Reino Unido, después de declararse en situación de administration —el equivalente británico al concurso de acreedores—. Aunque la marca seguirá operando su página web y algunas secciones en tiendas del grupo Frasers, ya no contará con locales exclusivos dedicados al videojuego. Es el final simbólico de una etapa: la del comercio minorista especializado, con escaparates llenos de carátulas y consolas en exposición.