Dian Fossey no era la opción más obvia para dirigir el estudio más grande y detallado hasta la fecha sobre los gorilas de montaña.. Para empezar, no era zoóloga de profesión, sino terapeuta ocupacional. Además, padecía enfisema pulmonar y tenía miedo a las alturas, dos condiciones poco propicias para trabajar en el aire enrarecido en laderas remotas. Pero su falta de experiencia la compensaba con determinación y un profundo amor por los animales. Cuando se mudó en 1967, a los 35 años, de Estados Unidos a las montañas del Parque Nacional de