La belleza de la palabra
5 meneos
1560 clics

Coplilla de la mano franca

Ante el vicio de pedir,

está la virtud de no dar.

Más no pido ni comparto,

cojo de tanto en tanto.

-

Los talegos en escena

que más da si los cogiera.

Y si alguien se coscara,

me queda el juez Marchena.

-

Perdóname la retranca,

el sobre ya en la urna,

valida mi mano franca,

con alegria taciturna.

-

Soy el que te representa

acepta pues que me plazca

que mi erario renazca

solo con eso me renta.

5 meneos
509 clics

Era más de media noche...

 Era más de media noche,

antiguas historias cuentan,

cuando en sueño y en silencio

lóbrego, envuelta la tierra,

los vivos muertos parecen,

los muertos la tumba dejan.

Era la hora en que acaso

temerosas voces suenan

informes, en que se escuchan

tácitas pisadas huecas,

y pavorosas fantasmas

entre las densas tinieblas

vagan, y aúllan los perros

amedrentados al verlas;

en que tal vez la campana

de alguna arruinada iglesia

da misteriosos sonidos

de maldición y anatema,

que los sábados convoca

a las brujas a su fiesta.

El cielo estaba sombrío,

no vislumbraba una estrella,

silbaba lúgubre el viento,

y allá en el aire, cual negras

fantasmas, se dibujaban

las torres de las iglesias,

y del gótico castillo

las altísimas almenas,

donde canta o reza acaso

temeroso el centinela.

Todo en fin a media noche

reposaba, y tumba era

de sus dormidos vivientes

la antigua ciudad que riega

el Tormes, fecundo río

nombrado de los poetas,

la famosa Salamanca,

insigne en armas y letras,

patria de ilustres varones,

noble archivo de las ciencias.

    Súbito rumor de espadas

cruje y un «¡ay!» se escuchó;

un «¡ay!» moribundo, un «¡ay!»

que penetra el corazón,

que hasta los tuétanos hiela

y da al que lo oyó temblor.

Un «¡ay!» de alguno que al mundo

pronuncia el último adiós.

                  El ruido

             cesó,

             un hombre

             pasó

             embozado,

             y el sombrero

             recatado

             a los ojos

             se caló.

             Se desliza

             y atraviesa

             junto al muro

             de una iglesia,

             y en la sombra

             se perdió.

El estudiante de Salamanca. José de Espronceda (fragmento)

5 meneos
13 clics
Jack Kerouac -Blues and Haikus- (eng)

Jack Kerouac -Blues and Haikus- (eng)  

En el álbum, las lecturas poéticas de Kerouac están acompañadas por los saxofonistas de jazz Al Cohn y Zoot Sims. El álbum está incluido en la caja de CD The Jack Kerouac Collection.
7 meneos
673 clics

Por las noches

Cuando todos duermen, a menudo me siento solo,

y presto con gusto mi oído a la noche.

Entonces, la sabiduría fluye hacia mí,

y me dice lo que no puedo oír cuando todos están despiertos.

Es como si las cosas me mostraran solo su gris superficie diaria,

de noche, cuando las muchas miradas crudas

ya no se posan en ellas, su esencia me habla.

Cuando el extraño placer y el dolor se funden en uno,

oscuramente murmura la gran canción del universo,

ymi corazón se hunde con su salvaje codicia.

Solo mi alma impasible escucha.

Oigo girar las ruedas secretas:

las que oboligan a que todo gire mientras ellas giran.

Emmanuel Von Bodmann.

12» siguiente

menéame