La Semana Santa comenzó en Málaga precedida de advertencias sobre un posible impacto severo en el turismo debido a las obras del AVE. Desde el Partido Popular y la Junta de Andalucía se trasladó durante semanas un mensaje claro como era que la interrupción ferroviaria iba a provocar un caos, cancelaciones, caída de visitantes y pérdidas económicas de gran magnitud. Sin embargo, el desarrollo de los días fue en otra dirección y desmontó el bulo partidista de la derecha a que la verdad no le sirve para nada si no le vale para sus intereses.