Nació como un futuro rey de la sabana, pero sus primeras semanas de vida han transcurrido entre biberones, mantas térmicas y cuidados constantes. Hoy, todavía pequeño y dependiente, empieza ya a ensayar su tierno y errático rugir. Las imágenes difundidas por el Zoo de Knoxville muestran a un cachorro inquieto, que mordisquea peluches casi tan grandes como él, se aferra al biberón con ansiedad y ensaya pequeños sonidos que, con el tiempo, serán rugidos. Hace apenas unas semanas, su situación era muy distinta. Cuando los cuidadores lograron ex...