“Si solo imaginamos cosas malas, pasarán cosas malas”, sintetiza Bienvenu. Buena parte de la trama de Arco se ambienta en 2075, un futuro muy reconocible donde pervive la emergencia climática y se ha delegado en los robots incluso la educación familiar. Es lo que sucede con Iris y su hermano, por ejemplo. Pero claro, ahí no está lo utópico. La utopía del filme de Bienvenu se proyecta a varios años después, al lugar de procedencia del susodicho Arco: un niño que viene del futuro. “Es nuestra responsabilidad imaginar cosas buenas, cosas bellas”.
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