La demanda de energía generada por IA está en auge, y se espera que los centros de datos representen hasta el 12 % del consumo de electricidad en EE.UU. para 2030. Sin una solución milagrosa, el futuro se presenta sombrío: creciente conflicto social entre las demandas de las grandes empresas de IA y las de los hogares comunes; agitación política y, quizás más doloroso, la perspectiva de perder la carrera de la IA ante China, que cuenta con chips y modelos inferiores, pero que ahora presume de una capacidad inigualable para generar electricidad.