Las amistosas reuniones entre Orbán y Putin son ya costumbre bien establecida. Oficialmente se centran en temas económicos pero sin duda incluyen mucho más sobre lo que las instituciones europeas prefieren apartar la mirada. La afinidad entre Orbán y Putin revela hoy una identidad substancial de puntos de vista entre ambos que la Unión Europea prefiere pasar por alto, para no mostrar la fragilidad y contradicciones que socavan su compromiso «unificado» de apoyar a Ucrania.
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