El equipamiento militar es muy costoso, requiere de una importante cantidad de materias primas, su refinamiento y de largos procesos de investigación, siendo inevitable aumentar el gasto económico en el sector. Sin embargo, destinar más fondos de las arcas públicas genera debate social y cierta incomodidad en una población que, aunque entienda la difícil situación geopolítica actual, aborrece la guerra. Según encuestas, más de la mitad de los españoles no estaría dispuesto a luchar por su país en caso de que hubiera un conflicto bélico.