Cristina, ingeniera de 35 años, compró un piso en Madrid por 265.000€. Llevaba 48 días viviendo allí cuando la policía entró en su casa de madrugada, la esposó y la metió en el calabozo. Bajó en pijama con las escrituras en el móvil. No sirvió de nada: 12 horas detenida, acusada de desobediencia y agresión. La jueza las archivó. Al salir, la cerradura había sido cambiada por la Sareb ("banco malo"). Tardaron 3 días en recuperar las llaves. La Sareb admite su "error" por vender pisos sin luz. La policia mantiene su versión.
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