La carrera de la IA tiene dos actores principales, pero sus apuestas son muy diferentes. Mientras que Estados Unidos ha puesto todos los huevos en la misma cesta, y ya se ha gastado $350.000 millones en la IA (y planea gastar muchísimo más), China solamente ha invertido $100.000 millones. Los optimistas de Silicon Valley parten de la creencia de que la IA cambiará el mundo radicalmente y quien domine la IA, dominará el futuro. ¿Y si no es así? Estados Unidos podría ganar esta batalla, pero perder la guerra económica.