Alucinó en 1984 cuando su mánager le dio mil dólares y le ordenó que dejase su trabajo y se lanzara a la carretera. Suzanne Vega había empezado a tocar en 1979, inspirada por Lou Reed, pero lo de tener un gran éxito le parecía una fantasía. El concierto transcurrió elegante y sólido. Su voz de vainilla sonó exquisita a lo largo de la velada, arropando unas composiciones maduras en las que se mezcló la sensibilidad poética y el realismo urbano. Y así, el pasado marzo, en La Paloma, ataviada solamente con un traje negro y un sombrero de copa.
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