En el juicio, la acusada reconoció que había efectuado las pintadas a lápiz, pero que las había hecho tras haber consumido "mucho alcohol" y éxtasis. También que cuando fue descubierta por la vecina, que abrió la puerta alertada por el ruido que estaba haciendo la procesada, empezó a insultarla a gritos: "Moros, volved a vuestro país" y "Vete a tu país con Abdul", al tiempo que hacía gestos obscenos dirigiéndose a ella. Si bien, y pese a que aseguró -y lamentó- haber sido la protagonista de estos hechos, negó en todo momento que lo hiciese.