En el caso de los mundiales, algunos de los análisis económicos que se han realizado arrojan un saldo no siempre satisfactorio. Celebrar un Mundial de fútbol es, para muchos gobiernos, el gran escaparate, una oportunidad de situar al país en el centro del mapa, atraer visitantes y acelerar inversiones. Pero desde el punto de vista económico, la pregunta clave sigue abierta y es cada vez más incómoda: ¿es realmente rentable organizar un megaevento deportivo o se trata más bien de un negociete que toma como rehén al país anfitrión? La tesis citad
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