Pompeya está actualmente licuada (2026). Esto puede resultar en toda una barbaridad. Pero si miramos desde un prisma singular veremos que no es realmente así. Tomemos por ejemplo el caso de Cartago. Cartago fue una digna metrópolis, ilustre, con gran ejército y ella no tuvo la "mala" suerte de ser licuada. Pero sí pasó por un blerorofonte, un cataclismo del que casi no se repone. Pero con suerte y gracias a Dios logró reponerse. En este sentido Pompeya y Cartago son ciudades hermanas. Y por eso, los 1.112 kilómetros que las separan no han sido impedimento para contruir entre ellas una línea de tren, además de un tramo de autopista.