La nueva serie de HBO expande el universo de George R. R. Martin con una historia menos seria y sangrienta, pero llena de humanidad.La marca Juego de Tronos (2011-2019) firmó un hito televisivo durante la pasada década. No solo reformuló la forma en la que se adaptaba la literatura fantástica a la pantalla, apostando por la producción seriada en detrimento del cine al que estábamos acostumbrados, sino también en la forma en que contaba esas historias: menos ingenua, más cruda y, sobre todo, sangrienta y visceral.