Expongo la situación.
Dejo a mi hijo en su clase de saxofón y me doy una vuelta para gastar la hora de su clase sin aburrirme. Cuando paso por la puerta de un restaurante muy recomendado, escucho una conversación de un chico con sus amigos y amigas. La escucho porque habla en voz alta. La calle está vacía y su voz hace hasta eco. Está dando cátedra.
Mas o menos fue así.
"En la Gran pirámide han encontrado unos bloques de mármol que estaban trabajados con láser y no había láser antes de Cristo."
Soy un humilde licenciado en Historia y el mundo está en la mierda. Literal, bro.
Después de casi cincuenta años de estar escuchando en todas partes lo cojonudos que somos los europeos, de elevados valores y demás, y lo salvajes y asilvestrados que son todos los demás, especialmente todos esos países musulmanes y asiáticos que no siguen a USA, pináculo de la civilización, finalmente veo a mi avanzada adulta edad cómo se caen todas las caretas del Mundo.
Aquí se han quedado todos muy retratados en esta invasión, no sólo EEUU e Israel. Los países europeos, todos ellos, han quedado muy retratados también, en un principio directamente como cómplices y facilitadores de toda la catástrofe humanitaria de Oriente Medio desde Gaza hasta Irán pasando por Líbano, y finalmente como las putas oportunistas que son sin mover ni un miserable dedo para evitar absolutamente nada ni resolver un carajo, siendo como son el principal socio comercial de Israel y uno de los aliados comerciales más importantes de USA. NI UN DEDO han movido. Han tenido que ser Pakistán, India en menor medida y China (esto se lo callan muy muy mucho los medios occidentales) los que han actuado diplomáticamente para darle una salida a Trump del pozo en el que él mismo se había metido y poder abrir una tregua de dos semanas y desbloquear el Estrecho de Ormuz.
La gloriosa y líder jardinera mundial Unión Europeda, faro y guía de la Humanidad y de los valores más valores de todos los valores, no ha hecho NADA más que ponerse de perfil, seguir comerciando con ambos invasores genocidas sin sacar ni una sola de esas sanciones tan guays que con tanta alegría le aplican inmediatamente al resto de países del Mundo (como por ejemplo Venezuela), y esperar a ver si pasa todo, como sea con 90.000.000 de iraníes y 5 millones de libaneses en juego que nos dan exactamente igual todos porque son moros y son basura, y podemos volver a seguir aquí como si nada hubiera pasado celebrando "cumbres" y "G7s" como si fuéramos los más importantes del Mundo.
Por no mencionar los mensajes filtrados por el subnormal del Zanahorio de personajes abyectos como el napoleoncillo francés, diciendo que pueden hacer juntos "grandes cosas en Irán" o los degenerados inmorales de los dirigentes alemanes, protegiendo al 100% a Israel y diciendo que Trump está haciendo "el trabajo sucio por nosotros" en Irán. Eso los dirigentes "demócratas" y "fareros del Mundo", que luego tenemos a auténtica escoria como Orbán, que gracias a Dios sólo es relevante en esa pocilga de país que gobierna, a quienes tendríamos que dar de comer aparte.
A nosotros se nos va a olvidar todo para finales de esta semana, cuando ya los telediarios den paso a la siguiente gran noticia. Porque lo de Palestina ya ni cotiza y el Líbano pues mira son cosas que pasan entre esos pueblos inferiores de moros de mierda con los que nuestros socios y aliados deben desgraciadamente lidiar, muy a pesar suyo. Pero a los demás países del Mundo no se les va a olvidar, igual que a nadie se le olvida quién les atacó, humilló y masacró en el pasado, tampoco a nosotros.
El "proyecto europeo" pasará a la Historia igual que tantos otros "proyectos europeos" pasados: un hatajo de pijos miserables y oportunistas, racistas por tradición y de absoluta doble moral, capaces de dejar morir a 90.000.000 de personas (por las que el mes pasado decían estar muy preocupados) con tal de no enfadar a sus líderes Trump y Netanyahu y de no molestar a sus queridos inversores. Exactamente el mismo lugar ocuparán esas petromonarquías árabes de cabreros de mierda venidos a más: 100% colaborando con el exterminio y luego llevándose las manos a la cabeza horrorizados cuando les caían misiles iraníes, de Irán, un país literalmente defendiéndose de su propia desaparición, en su territorio desde donde se abastece, cobija y mantiene a las tropas invasoras.
Sólo podemos tener en cuenta, y doy fe de que el resto del Mundo lo sabe porque así lo han expresado múltiples países, la integridad y la humanidad de España, que en todo momento se ha mantenido firme y ligada al Derecho Internacional y ha condenado rotundamente las acciones de ambos agresores en Irán y en Palestina y en Líbano. Le siguieron tímidamente Italia y hasta se comenta que la postura de España influyó en el Primer Ministro de Reino Unido para no irse de cabeza con sus hermanos americanos (igual que han hecho las trescientas veces anteriores sin pestañear).
Quizá en algún momento la actitud de España sea la norma en Europa y los europeos puedan volver a la mesa de los mayores en el mundo. Mientras tanto, ser europeo ahora mismo es una auténtica vergüenza y ser de determinados países como Francia o Alemania es más vergüenza todavía.
Como lo he visto aquí y en otros medios, me sumo al Campeonato Nacional de Bolas de Cristal (CNBC).
Pedro Sánchez no va a tener una ocasión mejor de pillar a contrapié a esos ceporros máximos que son Feijoó y Abascal, apoyando a Trump, poniéndose de perfil cada vez que se habla de aumentar el gasto militar y, en general, lamiendo botas extranjeras.
Pedro Sánchez no va a encontrar una causa mejor para que los suyos no se queden en casa, alimentando la abstención que acabaría con él, según el guión previsto. Y a medida que pasen los días y se comiencen a poner las cosas chungas, con posibles restricciones de la movilidad por falta de combustible, todo irá peor para esa derecha trumpista que no ha sabido leer a sus votantes.
Abascal es prosionista, pero sus votantes no.
Feijóo es trumpista, pero sus votantes no.
En estos momentos los dos partidos de la derecha son prisioneros de sus amos, o de sus patrocinadores, o de cómo carajo les queráis llamar. Pero prisioneros, al fin y al cabo.
La tentación de seguir un año más y que ahí se las den todas puede ser muy fuerte, pero el presidente del Gobierno ha demostrado que sabe arriesgar cuando hay que arriesgar. Sánchez tiene la ocasión de explotar esa cuña y lo creo lo bsstante inteligente, o con el sufciente olfato pra haber detectado esa brecha. Es su oportunidad. Es su ventana. Tiene que esperar a que pasen las elecciones andaluzas del día 17, y convocar elecciones generales acto seguido. Es la suya.
Apuesto por elecciones a primeros de Julio.
Hagan juego.
Más de 60 países miembros de la ONU han suscrito este jueves una declaración que constata su “profunda preocupación por la escalada de tensiones en Líbano”.
10 asesinados: Los países "Mostramos nuestra profunda preocupación"
100 asesinados: Los países "Mostramos nuestra profunda preocupación"
1.000 asesinados: Los países "Mostramos nuestra profunda preocupación"
10.000 asesinados: Los países "Mostramos nuestra profunda preocupación"
100.000 asesinados: Los países "Mostramos nuestra profunda preocupación"
Parada a repostar, bajamos el nivel pero seguimos matando cada día: Los países "Tururu tururu tururu".
Volvemos a la carga:
10 asesinados: Los países "Mostramos nuestra profunda preocupación"
1.000 asesinados: Los países "Mostramos nuestra profunda preocupación"
....
¿En qué momento hemos aceptado que un estado puede arrasar de todas las maneras posibles a un conjunto de personas en la mayoría de casos inocentes e indefensas sin ningún tipo de consecuencia?
¿No hemos evolucionado como especie para que esto esté pasando delante de nuestros ojos y lo máximo que mostremos sea nuestra "Profunda preocupación"?
¿Cuánta gente más ha de morir? Son personas joder, niños, hombres y mujeres inocentes, familias enteras, personas con sueños, dificultades, sentimientos, como todos nosotros.
Y luego dedicando páginas y páginas de prensa a un viajecito a la luna inflado de propaganda (me encanta la astronomía y el espacio), donde se han gastado millonadas mientras se deja que miles de personas mueran de la manera más atroz.
¡Váyanse a la mierda!
Es un tema recurrente, al menos en esta web, el considerar que el votante de izquierdas es más exigente y hace mayor autocrítica que el de derechas. Que si un partido que se dice de izquierdas no cumple, sus votantes potenciales le castigan con la abstención, mientras que los partidos de derechas siguen teniendo una base continua de votantes.
¿Por qué ocurre esto? Podríamos hablar de la famosa "superioridad moral de la izquierda", de que los votantes de derechas son "tontos y fachapobres" y todo eso. Y sería sencillo pensar así y ya está, dar una respuesta simple que nos haga quedar bien con nosotros mismos. Pero creo que hay un motivo conceptual por el cual el votante de izquierdas es más exigente.
¿Qué espera un votante de los políticos? En el caso del votante de izquierdas, espera de los políticos que actúen para solucionar los problemas que afectan a nuestras vidas. La izquierda suele defender la intervención estatal en mayor o menor medida, desde controles al mercado hasta control directo de sectores económicos. Por ejemplo, ante el problema de acceso a la vivienda, el votante de izquierdas quiere que el gobierno se moje, cree leyes contra la especulación, construya VPO, limite los usos de los inmuebles, suba impuestos a grandes tenedores, etc. En resumen, que los gobiernos hagan cosas.
¿Y el votante de derechas? Pues de general conservador y partidario de que el mercado se regule solo, lo que espera de los políticos es que no actúen, que interfieran lo menos posible, que se ocupen solo de lo estrictamente necesario, como la justicia, seguridad, infraestructuras básicas y ya está. Siguiendo con el ejemplo de la vivienda, como defendió Martinez Almeida, alcalde de Madrid, de forma pública: No hacer nada.

Esto que hace Almeida sería anatema y la condenación para un político de izquierdas, porque sus votantes quieren, exigen, que actúen. Para uno de derechas, no resulta un problema decir que no se hará nada. Porque eso es lo que quieren. Que el político no haga nada, al menos a nivel económico, y que sea la iniciativa privada quien solucione los problemas.
Y si los precios de los pisos suben, pues ya bajarán, o es el momento de invertir, o vete a vivir fuera del centro, o lo que sea. Pero que los políticos no hagan nada, que no toquen, que lo que tocan lo estropean aun más y el infierno está empedrado de buenas intenciones. Eso espera y desea el votante de derechas. Que los mercados actúen, si eres liberal, o que las cosas sigan como están, si eres conservador. Pero el estado, que se quede quieto.
La exigencia que tiene un político que dice ser de izquierdas al llegar al poder es mucho mayor que la de un político de derechas. Porque al político de izquierdas se le pide que actué para resolver los problemas. Porque es lo que espera la izquierda, que desde los poderes públicos se haga algo. Pero al político de derechas, pues su votante no le exige nada. Con no "romper" nada, ya es suficiente.
Si un gobierno de izquierdas no es capaz de solucionar el problema con la vivienda, sus votantes quedarán decepcionados. Si un gobierno de derechas no soluciona el problema de vivienda, ni intenta hacerlo, sus votantes dirán que "es el mercado amigos" y puede que hasta vean una oportunidad en la situación, en vez de un problema.
Así que, en resumen, los votantes de izquierdas siempre exigirán más a los partidos a los que votan, porque esperan que hagan algo, mientras que los de derechas no serán tan exigentes, porque esperan que se haga lo mínimo posible. Y por eso, porque es mas difícil hacer que no hacer, los partidos que dicen ser de izquierdas tienen más difícil cumplir con las expectativas de sus votantes.
La operación para extraer a un piloto en Irán, presentada como un éxito, fue en realidad un completo fiasco militar.
La extracción del piloto requirió un despliegue militar masivo y provocó enormes pérdidas de equipo. Por parte iraní, hubo 5 muertos.
En resumen: se perdieron 2 aviones C-130 Hércules, 2 helicópteros Black Hawk y, aparentemente, también 2 drones Reaper valorados en "solo" 30 millones de dólares cada uno.
Esto indica que la apresurada retirada también fue una derrota y que la defensa antiaérea fue combativa, y que a baja altitud, las fuerzas iraníes se mantienen fijas por debajo de los 5000 metros.
En cuanto a la destrucción de las capacidades de Irán, que según se dice han quedado gravemente dañadas, esto simplemente no es cierto. En los bombardeos de Serbia de 1999, el ejército serbio apenas se vio afectado, si es que lo estuvo, y la táctica empleada fue masacrar a la población civil.
Así que tuvimos que perder 6 aviones caros, y por supuesto, más que el resto, porque probablemente este no sea el único equipo que quedó atrás, da igual si lo destruyeron los militares estadounidenses o los iraníes.
La atención de los medios centrada en el rescate del piloto contribuye a eclipsar la derrota. Un ejército derrotado deja atrás mucho equipo.
El derribo del avión también indica que, debido a la falta de municiones de largo alcance, ahora los aviones deben sobrevolar el territorio para entregar carga convencional.
Nada bueno tampoco.
Lo que importa en una guerra, como dijo Adolf, es que la guerra, al final, es una lucha entre restos, y por lo tanto, quien tenga las últimas balas gana.
Para disponer de la munición más moderna, se necesitan 1) reservas y 2) fábricas para reabastecerlas. Actualmente, Estados Unidos cuenta con pocas fábricas, salvo quizás las que se utilizan como escenarios para «The Walking Dead», lo cual resulta poco relevante para la producción de municiones. La capacidad de producción es insuficiente, sobre todo para abastecer las guerras en Ucrania, Gaza, el sur del Líbano e Irán. Sin mencionar que Israel tiende a sobreutilizar las municiones en el sur del Líbano, con consecuencias desastrosas.
La brillante operación en el sur del Líbano es peor que las peores ofensivas de 1915, si es que alguna vez existió.
Cabe añadir que Estados Unidos está sometido a un embargo chino de numerosos componentes militares, que van desde proyectiles convencionales hasta tecnología de punta.
En Estados Unidos solo persiste un mito: el de una potencia militar invencible ante la cual todos deben inclinarse, lo cual resulta curioso si se tiene en cuenta la cantidad de derrotas militares que ha sufrido el país desde 1945.
Probablemente resulte impensable siquiera hablar de una derrota militar para el país. Sin embargo, eso es precisamente lo que es. Y, en consecuencia, la pérdida de su estatus imperial.
Cuando se creó el petrodólar, el déficit externo de Estados Unidos era muy pequeño, la balanza de servicios presentaba un superávit y el país tenía en gran medida un saldo acreedor.
Desde 1971, parece que el país ha ido acumulando malas decisiones una tras otra, empeorando cada vez más la tendencia a la baja.
El estatus imperial del dólar destruyó las fábricas. ¿Para qué molestarse en producir allí? Era mucho más sencillo imprimir dólares.
Patrick Raimond.
Hace una semana, aprovechando los festivos religiosos, di de alta un patinete en la DGT. Es un nuevo trámite obligatorio que acaba de aparecer y que, a pesar de hacerlo yo a través de una app que también he pagado yo, me ha costado 8€. Acto seguido, como buen ciudadano, pedí una pegatina que, a modo de matrícula, también ha pasado a ser obligatoria. Como estamos en España, el precio de las dichosas pegatinas se ha disparado y me ha costado 20 eurazos. Estaba buscando un hueco para el siguiente trámite obligatorio, que es sacar un seguro para el dichoso patinete, y me llega un un mail tal que así:
"Le informamos que se ha detectado un error informático en la asignación del número de certificado correspondiente a su vehículo de movilidad personal. Subsanado el error, se ha procedido a la modificación de la parte alfabética de su número de certificado. Su número de certificado ha pasado de XXXXXBBQ a XXXXXBBR, sustituyendo la Q por la R y manteniendo la parte numérica"
Esto quiere decir que puedo pasar a tirar mi pegatina de 20€ y comprar otra, POR UN ERROR DE LA DGT, que además tardaron una semana en detectar o al menos en informarme.
Pues bien, como es viernes y no trabajo, me dispuse a llamar a la DGT, para preguntarles por qué vía tenían pensado devolverme mis 20€, y que gustosamente les enviaría la factura.
Ah, y por cierto, el mail por supuesto es de los que no admite respuesta, no vaya a ser que el ciudadano tenga una vía directa y sencilla de comunicación.
Pues bien, el señor de la DGT me dice que allí no se admiten quejas, que solo es información, y me informa de que ponga mi queja en la web de la DGT.
Me voy a la web de la DGT y efectivamente ahí está: "Quejas y sugerencias"
sede.dgt.gob.es/es/otros-tramites/presentacion-de-quejas-y-sugerencias
Veo que puede ser online o presencial. Pues online. Le doy al botoncito y me salen un montón de opciones para que clasifique mi queja. Bien. Me voy a "Otros". Me aparece un cajetín para que ponga me queja. Escribo mi queja, le doy a siguiente y me aparece una pantalla con "¿Hemos solucionado tu problema? *", y una carita feliz con un SÍ y una carita triste con un NO. Y ya está. En ningún momento te pide ningún dato para poder comunicarse cintigo. Ya ni se cortan. No le van a hacer ni puñetero caso a la queja que les pongas, pero es que ni siquiera te piden un mail para contestarte.
Cogí y volví a llamar al 060, le expliqué el peculiar sistema de envío de quejas de la web y me contesta: "ah, claro, si quieres respuesta tienes que ir a la jefatura provincial de tráfico de tu provincia". En persona. Con cita previa. Cita que por supuesto solo puede ser en horario laboral. Bueno, los jueves se estiran un poco y abren en horario laboral de tarde. Vamos, que vayas cuando vayas tienes que faltar al trabajo
Lunes, Martes y Miércoles 08:30 a 14:30. Jueves 08:30 a 17:30. Viernes 08:30 a 13:40
Ya está, ya me he desahogado.
Es una tontería, pero es una muestra más de cómo la administración en España ya hace años que no se corta pasando como la mierda de los ciudadanos que les pagamos sus sueldos, sus sillas, sus mesas, sus moscosos y sus canosos. Somos simplemente una molestia, algo que hay que alejar al máximo, algo a lo que hay que poner el máximo de barreras posibles para que simplemente pague, pero no diga ni mu.
Naciste sabiendo sentir. No sabiendo hablar: sabiendo sentir. La diferencia es enorme y nadie te la explica.
Cuando tenías tres meses eras un sistema emocional puro y sin filtros. Hambre, miedo, placer, apego. Sin comentarista interior, sin narrativa, sin "proceso mis emociones de forma disfuncional". Solo cuerpo. Solo presente. Los budistas llevan dos mil años intentando volver a ese estado y cobrando un dineral por el intento. Tú lo tenías de serie y te lo quitaron.
¿Quién? El lenguaje. Que por cierto, no es tuyo.
Antes de que llegara, la emoción era el idioma. Y funcionaba de puta madre. Darwin lo documentó en 1872: la cara de asco es la misma en Tokio y en el Amazonas, enseñar los dientes es una amenaza universal, el llanto tiene cadencias distintas para el dolor y para el hambre. Millones de años de evolución afinando ese sistema. Sin ambigüedad. Sin malentendidos. Sin "creo que lo que me quieres decir es". Compartido con primates, eficaz, honesto. Es el protolenguaje. El idioma que no necesita que nadie te lo enseñe porque ya viene instalado de fábrica.
Luego llegaste tú con tus palabras. Y lo liaste todo.
El lenguaje llegó de fuera. De tus padres, de la tele, de la cultura, de gente que tampoco eligió el suyo. Se instaló en tu cabeza sin pedirte permiso —antes de que pudieras opinar— y desde entonces no ha parado de hablar. William Burroughs lo llamó "un virus del espacio exterior". No en sentido metafórico: el sistema simbólico se replica usándote como huésped, coloniza tu experiencia y convierte cada momento presente en una narración sobre el momento presente. Dejas de vivir. Empiezas a comentar que vives.
Porque las palabras no describen las emociones: las construyen, las recortan y las deforman. Lisa Feldman Barrett lleva años demostrando con neuroimagen que la emoción que experimentas depende de las categorías conceptuales que tienes disponibles. Sin la palabra, te cuesta más construir la experiencia con nitidez. El lenguaje no es el mapa del territorio emocional: es el arquitecto que decide qué habitaciones existen y cuáles no. Y encima te cobra alquiler.
El proceso tiene nombre. Lacan lo llamó el estadio del espejo: el momento en que el bebé se ve en su reflejo y descubre que existe como objeto para los demás. Ya no es solo cuerpo que siente: es figura que otros observan, juzgan y nombran. Jung lo llamó individuación: el yo emerge no desde dentro hacia fuera, sino al revés, fabricado desde fuera hacia dentro por la mirada ajena y por las palabras que te nombran antes de que puedas nombrarte a ti mismo. Antes de ese momento, la psicosis sana: todo presente, sin distancia, sin observador. Después, la neurosis: un comentarista deportivo instalado en la cabeza que narra en tiempo real todo lo que haces, sientes y deberías haber sentido.
El Evangelio de Juan dice que en el principio era el Verbo y el Verbo se hizo carne. Bonito. Pero lo que realmente pasó en tu infancia fue lo contrario: la carne se hizo verbo. El cuerpo sintiente, la emoción directa, el presente puro —todo eso ascendió hacia el símbolo y no volvió. Ya no eres alguien que siente: eres un personaje que se narra. Y el narrador, para que quede claro, tampoco eres tú. Es el virus.
El neurocientífico Michael Gazzaniga lleva décadas estudiando pacientes con el cerebro dividido y llegó a una conclusión incómoda: el hemisferio izquierdo es una máquina de confabular narrativas. Genera explicaciones coherentes para cosas que no controló, decisiones que no tomó, emociones que llegaron de otro sitio. Y lo hace tan rápido y tan bien que te convence de que esa narración eres tú. No eres tú. Eres el homúnculo pequeñito que queda detrás, relegado a algún rincón, mirando cómo el intérprete izquierdo cuenta su historia y se la apropia. Somos, en el mejor de los casos, coautores de una novela que en gran parte ya estaba escrita.
Julian Jaynes propuso que las voces interiores —las prohibiciones, el "no deberías", la culpa— pudieron ser el origen literal de los dioses. El mono quería el plátano. La norma social decía que no. Esa prohibición, repetida hasta automatizarse, se convirtió en una voz que venía de arriba, de fuera, de algún lugar sin cuerpo. Los primeros dioses eran normas gramaticales con reverb. Los tuyos también.
Bob Dylan cantó que Dios le puso nombre a todos los animales. Lo que no cantó es que en cuanto les pones nombre los domesticas, los metes en una caja y los controlas. Eso mismo hizo el lenguaje con tus emociones.
En Informe para una Academia, Kafka cuenta la historia de un mono capturado que aprende a hablar, a caminar erguido y a beber aguardiente. Al final explica ante un comité científico que no lo hizo por admirar a los humanos ni por anhelo de libertad. Lo hizo porque necesitaba una salida. Cualquier salida. Michel Gondry hizo lo mismo en Human Nature, en versión de comedia romántica: el hombre criado como animal que al adquirir el lenguaje pierde la inocencia, gana la neurosis y pasa el resto de la película preguntándose si prefería antes. Spoiler: sí.
El protagonista de Altered States va en sentido contrario: se mete en un tanque de privación sensorial con psilocibina buscando regresar al yo pre-lingüístico, al estado anterior a la individuación donde el cuerpo y el mundo todavía no se han separado. La premisa científica es cuestionable. La pregunta que plantea no lo es: ¿qué queda de ti si quitas el lenguaje? ¿Hay alguien ahí dentro, o solo hay un sistema que se cuenta a sí mismo que es alguien?
Los replicantes de Blade Runner tenían implantadas memorias emocionales de infancias que nunca vivieron y lloraban mirando fotos que no eran suyas. La diferencia entre ellos y tú es que a ti todavía nadie te ha dicho que tu narración interna también, en gran medida, te la pusieron otros.
Los niños que ven un guiñol gritan "¡cuidado, el lobo!" sabiendo perfectamente que es un títere. Habitan el relato sin necesitar la distancia irónica del adulto. Eso que tienen los niños —la capacidad de estar dentro del símbolo sin necesitar comentarlo— es lo que los adultos hemos perdido. Los adultos ven el guiñol y piensan: "interesante representación del arquetipo del depredador". El lobo ya no les da miedo. Y eso no es madurez. Es disociación con buena prensa.
Pasa lo mismo con el cine. Puedes ver una película sintiéndola —dejarte arrastrar, que el corazón se acelere cuando el personaje corre, que se te haga un nudo cuando se despide— o puedes verla analizándola: plano contraplano, estructura de tres actos, "interesante uso de la elipsis temporal". Las dos formas son válidas. Pero solo una te mueve de verdad. El lenguaje, cuando funciona como escudo en vez de como puente, te saca de la experiencia y te pone a comentarla desde fuera. Y una vez fuera, el lobo ya no muerde.
El único momento en que la máquina se para del todo es el flow: cuando estás tan metido en algo que el comentarista se calla solo. Los músicos, los deportistas, los cirujanos en mitad de algo difícil lo conocen. Desaparece el monólogo. Desaparece la distancia entre el que hace y lo que se hace. O eres, o cuentas. Las dos cosas a la vez no tocan.
¿Solución? No hay. El lenguaje es el único antídoto para el lenguaje, lo cual es exactamente el tipo de trampa que solo puede diseñar un parásito inteligente. No puedes salirte del sistema. El mono de Kafka ya no puede desaprender.
Lo que sí puedes hacer es saber que estás infectado. Que el virus llegó de fuera. Que antes de él había algo.
Y que ese algo todavía está ahí, debajo del ruido, intentando decirte algo sin palabras.
Estoy leyendo a demasiada gente sedienta de sangre que afea a Donald Trump haberse echado atrás, y me parece repugnante, estúpido y descerebrado. Son tantas las ganas de atacar y ridiculizar, de todos los modos posibles, al presidente norteamericano, que hasta cuando hace lo más lógico y aporopiado se aprovecha para decirle que es un mierda, o reírle las gracias a los del TACO.
Comprendo que Israel promueva esas cosas, proque ellos querían sangre, mucha sangre, y todo lo que no sea un mar de sangre es un error, ¿pero el resto?
¿De veras vais a decirle al abusón de la clase que es un mierda y un mariquita por no haberle partido la cara al gafotas que no le dio el bocata? ¿Sois de esos? Jo, Anselmo, que maricón eres, que el gafotas se ha reído de tí. Vaya mierda es el Anselmo, que promete hostias a los pequeños y luego no les pega. Vaya pringado el Anselmo, que dijo que se mearía en la mochila d elso de primero y luego no se meó.
Yo es que leo por aquí y por medios similares, y alucino. Burlarse de Trump por no haber tirado una bomba atómica. Burlarse de él por no haber matado un millón más. ¿Qué son los que hacen eso? ¿Primos de Netanyahu o simples hijos de puta sin filiación conocida?
Nunca termina uno de sorprenderse con la cantidad de canallas que hay por ahí sueltos.
Después de las gravísimas declaraciones de Donald Trump en el día de ayer martes 7 de abril y del extraño paso atrás a última hora en el que se involucraba a un actor externo como Pakistán está claro que EEUU es oficialmente un país ridículo y que su presidente, demente ya a la vista de todos, no es meritorio de su cargo o es más bien el que ocuparía uno en una república bananera.
Las hipótesis que cabrían barajar son las siguientes:
1. Fue un farol de Donald Trump, otro más, llevado al extremo hasta el punto de que la Casa Blanca se desentendiese diciendo que sólo él, el presidente, sabía lo que haría, como si de una autocracia se tratara, con el fin de con ese tono amenazante conseguir a la desesperada que Irán abriese el estrecho de Ormuz.
2. Miembros de la Casa Blanca han disuadido a Trump de que escalara la guerra sabiendo que eso podría suponer cometer flagrantes crímenes de guerra difíciles de excusar que haría copartícipes y juzgables a varios miembros de su equipo.
3. La participación de Pakistán fue real y habría amenazado en conversaciones internar con participar activamente en la guerra, sin descartarse la escalada nuclear en caso de que Irán fuese atacado como lo había anunciado Trump.
Aún resulta difícil saber qué ha pasado realmente pero todo apunta a que lamentablemente fue lo primero ya que cualquier escenario debe contemplar ya la posibilidad de replantear la continuidad de Trump al cargo. Sin embargo, la única hipótesis con menos fuerza para ello es la primera, la de la estrategia dialéctica sin un plan de ataque real, es decir, un farol.
Y esto parece estar verificándose con el hecho de que ya nos encontramos en "el día siguiente", han pasado ya muchas horas y Trump sigue soltando bravuconadas de victoria bélica compartidas por sus portavoces y republicanos más cercanos.
Entonces, ¿Nada ha cambiado? ¿Que un presidente de un país que habla insistentemente de la paz sea capaz de amenazar con matar a millones de personas y destruir un país no tiene ninguna consecuencia? ¿Ya se han enfriado esas palabras? ¿Vamos a permitir que vuelva a ocurrir? ¿Vamos a poner al fin fin a esto?
Escucho todos los días: ¡Qué caro está el súper!, o los coches, o irte un fin de semana de hotel o vivir sólo. Pero nadie dice lo que está pasando, nos hacemos pobres, cada año. Poco a poco. Conseguimos que nos suban el salario mínimo un %5 y la vida sube un 15%, conseguimos un 3% de ayuda a la vivienda y la vivienda sube un 8. Mientras tanto los impuestos suben, los servicios públicos van a menos. Como nota, ayer salí a tomar algo, un cargo público estaba en el bar, con 4 escoltas. Tomando cervezas con su mujer, me puse a calcular, 35.000€ por cuatro escoltas en 3 turnos. 420.000€ para que un cantamañas se tome unas cervezas a las 2 de la madrugada, diferentes formas de ver la vida.
Hace poco tiempo estuve en el funeral de una amiga. Una experiencia dolorosa. Hubo un momento en dónde algún miembro de la familia pronuncia un discurso, pero el dolor dificulta muchísimo esa tarea: se termina cayendo en clichés por lo que no se recuerda la persona como tal, sino que se convierte en un discurso nacido de una plantilla, para evitar el riesgo de hacer quedar mal al que se ha ido o decir una palabra o frase inapropiada. Pensé que uno debería ahorrarle ese trago muy amargo a los familiares y tener previamente escrito el discurso. Si algo sale mal, pueden culparme, nadie mirará mal a mis familiares. Así que empecé a escribirlo y joder, no es nada fácil, ¿pongo alguna broma para romper la tensión y el dolor? ¿Una frase elocuente? ¿Qué?
Hasta hora sólo tengo este inicio: "Si están escuchando este discurso es que estoy muerto, ¡mierda!". No creo que deba dejar la última palabra.
La primera vez que recibí una carta de Hacienda diciendo que cerraban la inspección de inmediato, dándome la razón en todo y con una sanción de cero Euros, porque todo estaba en orden, pensé en llevarla a enmarcar. Siempre que me habían pedido papeles habían encontrado esta o aquella chorradilla, que se convertía en una sanción pequeña, pero joditiva, por omitir tal dato, por incluir tal gasto que ellos consideraban personal, o por cosas así. Casi me parecía lo normal y hasta lo daba por bueno, por aquello de que los lucios sirven para que no se duerman los peces en el lago. Vale.
Sin embargo, en seis meses he tenido tres inspecciones, y las tres han acabado con la milagrosa carta de que todo está en orden, lo que ya me empìeza a parecer sospechoso, además de una putada de órdago, porque una inspección consume mucho tiempo efectivo de trabajo, líos, preocupciones y una disminución real del negocio. Y encima me entero de que no me pasa sólo a mí, por lo que sea, sino que está siendo generalizado, y con peticiones un poco surrealistas en cuanto a la documentación. A una de las señoras a las que ayudo con sus casas rurales, en el quinto carajo, le han pedido, por ejemplo, las escrituras de propiedad de la casa, después de veinte años abierta. No el listado de ingresos, o lo que sale de plataformas como Booking o Airbnb, que sería lo normal, sino las puñeteras escrrituras notariales. A un dentista, en vez de la facturación y su concordancia con los empleados y demás, la factura de un instrumental comprado hace diez años. Rarísimo. A una academia de idiomas, la factura de la licencia d eun programa.... Todo así.
¿No será que las inspecciones las están iniciando con el uso de algún tipo d einteligencia artificial, medio idiota, que dispara a voleo porque los gastos, los proiblemas y las molestias se los lleva el ciudadano y a la Agencia Tributaria no le cuesta bnada mandar cartas a lo loco para luego cerrar ñlas inspecciones sin ningún resultado?
Porque antes, trabajabas tú y trabajaban ellos con el papelo, pero ahora parece que han descubierto la panacea de que te comas tú todos los jaleos y disparan a bulto, con pólvora del rey, a ver lo que sale.
Por supuesto, esto es un despropósito y un abuso, y si a un juez se le puede sancionar por disctr sentencias con la IA, habría que hacer algo para que Hacienda no haga inspecciones idiotas con la IA, acosando al ciudadano sin ningún motivo real. Si no, lo siguiente va a ser que se presente la Policía ne tu casa, con una orden de registro generada por la IA, para ver si tienes drogas en casa, o dos plantas de maría, o tres discos pirateados, o los que les salga de los huevos.
Porque sí. Por probar. Porque más vale prevenir, oye. Total, la casa patas arriba te la ponen a ti, ¿no?
Imaginad que se pusiera en el Hipercor de la Meridiana, en Barcelona, una placa conmemorativa que dijera:
"Hipercor Meridiana
El hipermercado se encontraba en plena actividad, con los trabajadores en sus puestos y familias realizando sus compras.
El 19 de junio de 1987, combatientes del Comando Barcelona, bajo las órdenes del Movimiento de Liberación Vasco, E.T.A., colocaron explosivos en el aparcamiento.
Se realizaron llamadas telefónicas de advertencia a la Guardia Urbana de Barcelona, a la administración del propio establecimiento y al diario Avui, instando a los ocupantes del supermercado a que lo abandonaran de inmediato.
El establecimiento no fue evacuado y, tras 40 minutos, la bomba explotó. La primera planta del garaje quedó destruida y, para pesar de E.T.A., murieron 21 personas."
¿Qué pensaríais? Si me preguntan a mí, pensaría que los asesinos están intentando justificarse, echando la culpa a los muertos de haber sido asesinados, de sus propias muertes. La culpa fue suya por no abandonar el edificio, no de los que pusieron las bombas… (¬_¬)
También pensaría que un letrero así sería imposible, nadie podría ser tan miserable como para matar a otro y, haciéndose la víctima, echarle la culpa al occiso de haber sido asesinado y, encima, hacer una placa para hacer ver a todos que ellos no son los culpables.
Pues, contra todo pronóstico, sí hay alguien así de miserable. Igual os suena el nombre: Netanyahu.
En 1946, el grupo terrorista sionista Irgun, comandado por Menachem Begin, que después sería Primer Ministro de Israel, puso explosivos en el Hotel Rey David de Jerusalén, usado por entonces por las fuerzas británicas, ya que Palestina era un Protectorado bajo el mando del Reino Unido. Por cierto, fueron los británicos, con su Declaración Balfour, los que propiciaron que los judíos europeos se trasladaran a Palestina, entre otras opciones que se barajaban (Madagascar, Sudán…) La forma de agradecérselo de los sionistas fue echarlos a bombazos: los británicos abandonaron Palestina hartos de la violencia sionista.
El 22 de Julio de ese año pusieron 350 Kg. de explosivos repartidos en 6 cargas que colocaron en un café en el sótano del hotel, en las columnas que soportaban el ala usada por al Secretaría Británica, en la que no sólo estaban los británicos, tanto militares como civiles, sino civiles locales, tanto judíos como árabes, empleados del hotel, empleados de las oficinas… El hotel quedó así:

¿El motivo? Destruir los expedientes de los detenidos judíos, muchos por violencia contra los británicos, archivados en el Secretariado Británico, de manera que no tuvieran más remedio que soltarlos por falta de pruebas, de declaraciones, etc.
Los terroristas dijeron después ellos llamaron tres veces y que los británicos no les hicieron caso. La bomba explotó a las 12:37. La primera llamada fue a las 12:22 a la centralita del hotel, no a la del Secretariado Británico. En el hotel estaban acostumbrados a recibir ese tipo de llamadas con amenazas falsas, así que la ignoraron. La segunda, a las 12:27, al Consulado Francés, adyacente al hotel: cerraron las cortinas, por si acaso… La tercera llamada, a las 12:31, seis minutos antes de la explosión, fue al Palestine Post, que llamó a la policía, ésta acudió al hotel y descubrieron parte de los explosivos, en el sótano, pero ya era muy tarde, aunque hubieran querido, no había tiempo material para evacuar el local.
Murieron 41 árabes, 28 británicos, 17 judíos, 2 armenios, 1 ruso, 1 griego y 1 egipcio, un total de 92 muertos, más 45 heridos.
En 2006, con ocasión del 60° aniversario del atentado, acudió al hotel, invitado por el Centro Menachem Begin, el lider del Likud, de la oposición y ex Primer Ministro, Benjamin Netanyahu, ceremonia en el que se colocó la siguiente placa conmemorativa (está en hebreo e inglés, esta es la parte inglesa):

Traducción:
"Hotel Rey David
El hotel albergaba la Secretaría del Mandato Británico, así como el cuartel general del ejército. El 22 de julio de 1946, combatientes del Irgun, bajo las órdenes del Movimiento de Resistencia Hebreo, colocaron explosivos en el sótano.
Se realizaron llamadas telefónicas de advertencia a la centralita del hotel, al «Palestine Post» y al consulado francés, instando a los ocupantes del hotel a que lo abandonaran de inmediato.
El hotel no fue evacuado y, tras 25 minutos, las bombas explotaron. Todo el ala oeste quedó destruida y, para pesar del Irgun, murieron 92 personas."
Aparte de la placa miente (la explosión se produjo 15 minutos después de la primera llamada, no 25, otro intento de autodisculparse, "les dimos tiempo suficiente") Netanyahu justificó la colocación de la placa diciendo que el hotel era "un objetivo militar legítimo" y que el Irgun no atacaba a civiles. Por lo visto, se le olvidó, entre otras, esa acción del Irgun, el 9 de abril de 1948, en la que el entraron en una aldea árabe, Deir Yassin, y asesinaron a 140 civiles, incluyendo a los que se llevaron a la cercana Jerusalén para pasearlos por sus calles en una macabra procesión antes de ejecutarlos.
Los sionistas se hacen las víctimas y evaden su responsabilidad incluso cuando está así de claro que son los asesinos, y son tan miserables como para intentar hacer creer a los demás que la responsabilidad de sus crímenes era, "en realidad", de sus víctimas.
Extraído de Dieta de Noticias de Rolf Dobelli
Las noticias no tienen poder explicativo. Los mensajes cortos son como burbujas de jabón pequeñas y relucientes que estallan en la superficie de un mundo complejo. Y aún es más absurdo que la industria mediática se imagine que informa de los hechos tal como son. Esos hechos de los que da cuenta no suelen ser más que efectos secundarios y consecuencias de causas más profundas. Aunque devores las últimas imágenes y noticias de Siria cada día, no entenderás mejor esta guerra. De hecho, sucede al revés: cuantas más imágenes de guerra y noticias del frente recibas, menos entenderás qué y por qué está sucediendo en la zona de guerra. Las empresas de la industria mediática y los consumidores de noticias sucumben al mismo error: la yuxtaposición de los hechos se confunde con la comprensión de los contextos funcionales del mundo. «Facts, facts and more facts» («Hechos, hechos y más hechos») es el credo que recitan casi todas las empresas del mundo de la información.
En realidad, lo que deberíamos entender son los «generadores» que subyacen a los acontecimientos visibles. De hecho, deberíamos explorar la «sala de máquinas» desde la que se originan las noticias. Por desgracia, hay muy pocos periodistas capaces de explicar las conexiones causales. Porque los procesos que determinan importantes transformaciones culturales, intelectuales, económicas, militares, políticas y ecológicas son, en su mayoría, invisibles. Son complejos, no lineales y difíciles de asimilar para nuestro cerebro. Por eso las empresas de la información se centran en cosas ligeras: anécdotas, escándalos, historias de famosos y fotos de desastres. Son baratas de producir y fáciles de asimilar.
Es más, los contados periodistas que podrían entender y escribir sobre la «sala de máquinas» no tienen espacio para ello. Por no hablar de tiempo para reflexionar. El motivo es que la masa de lectores prefiere consumir diez canapés de noticias telegráficas antes que un solo artículo de fondo. Diez escándalos crujientes uno detrás de otro captan más la atención —y, por lo tanto, automáticamente más ingresos publicitarios— que un texto inteligente de la misma longitud. Quizá recuerdes de tu infancia esas páginas en blanco en las que solo se veían unos puntos numerados. El pasatiempo consistía en unir con líneas los puntos por orden numérico. Una vez acabado, aparecía el dibujo. Las noticias no son más que puntos, pero el caso es que nadie se toma la molestia de conectarlos y resolver el pasatiempo. Y así, por más noticias que consumas, no aparece ningún dibujo.
Para trazar un panorama general, hay que establecer conexiones; en concreto, inserir los sucesos en la historia, establecer las interdependencias, la retroacción, los efectos inmediatos y, finalmente, las consecuencias secundarias que a su vez se desprenden de los mismos efectos. Pero a los periodistas informativos eso no les importa. Las noticias son lo contrario de la comprensión global, pues sugieren que solo existen sucesos, sucesos inconexos; en otras palabras, «hechos, hechos y más hechos».
En realidad, es al revés: casi todo lo que sucede en el mundo es complejo. De manera que pretender que cada uno de estos fenómenos es independiente equivale a una mentira, una mentira que los productores de noticias difunden y que nosotros, los consumidores de noticias, encontramos muy apetecible. Y eso es trágico, porque consumir noticias para «entender el mundo» es peor que no consumir ninguna noticia. Ya en el año 1800, Thomas Jefferson, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, reconoció que «quien no lee nada es más instruido que quien solo lee los periódicos». Los hechos te impiden pensar. Tu cerebro se ahoga en un mar de hechos. Cuando consumes noticias, sucumbes a la ilusión de que entiendes el mundo. Y esta ilusión conduce a un exceso de confianza (en argot profesional inglés, overconfidence).
En un estudio bien conocido, el profesor Paul Slovic, de la Universidad de Stanford, evaluó la calidad de las apuestas hípicas proporcionando a los participantes cada vez más datos sobre los caballos. Preguntó a los participantes no solo qué caballo ganaría la carrera, sino también hasta qué punto estaban convencidos de la calidad de su estimación. ¿El resultado? La cantidad de información sobre cada caballo en concreto (es decir, la información obvia) no influyó en la calidad de las apuestas, sino en la confianza de los participantes. La cautela, el escepticismo y la humildad necesarios quedaron sepultados por el alud de información. Las evaluaciones cautelosas cedieron su sitio a fracasos seguros.
Tú, querida lectora, querido lector, no quieres ser víctima de semejante alud de noticias. Tú eres consciente de que la calidad de tus decisiones disminuirá si se basa en «hechos, hechos y más hechos». Si, en cambio, renuncias a las noticias, en primer lugar debes aceptar que el mundo no es fácil de entender. Serás más humilde en tus conocimientos, más cauteloso, más reflexivo, y no serás víctima de un exceso de confianza.
«Nadie sabe lo que está pasando. Solo los periódicos, día tras día, actúan como si ellos sí lo supieran», escribió el clarividente Max Frisch hace más de cuarenta años. La actualidad eclipsa la comprensión. Lo mejor que puede hacerse es prescindir por completo del suministro diario de noticias. Lee libros y artículos largos que hagan justicia a la complejidad del mundo, y huye de los titulares brillantes. Nada de meras fuentes de hechos. Nada de puntos sin líneas que los relacionen. Al cabo de unos pocos meses, te verás recompensado con una comprensión más clara del mundo.
En resumen:
Las noticias proporcionan lo contrario de una comprensión global. Despídete de la llovizna de noticias. Lee buenos libros y artículos largos y de calidad que te darán una idea de la «sala de máquinas» del mundo.
menéame