China lleva décadas aplicando una plan urbanístico inverso al occidental: construye primero infraestructuras como el metro para generar después la ciudad. Esto provoca imágenes de estaciones “en medio de la nada”, que en realidad son fases temporales de planes a 10–20 años. La estación de Caojiawan, inaugurada en 2015 en un paraje vacío, fue criticada por parecer inútil, pero hoy está rodeada de edificios y forma parte de un distrito tecnológico y comercial. Tiene el riesgo de inversiones enormes que endeudan la localidad, pero moldea la urbe