Tras el encuentro, el madrileño fue preguntado en rueda de prensa por el derbi, que no se disputaba desde hacía 38 años. Bardera, visiblemente indignado, fue muy duro al referirse a la situación vivida: “Un deporte tremendamente asqueroso”. Además, puso un ejemplo para explicar su malestar: “Si el portero dice que le han llamado negro, se para el partido”. Y añadió: “A mí me han llamado hijo de puta muchas veces durante el partido y no pasa nada. Se permite todo”.