Daniela fue enterrada con un nombre y unas fotos que detestaba. Tres años después de que la joven decidiera poner fin a su vida tras un calvario de rechazo familiar y terapias de conversión, su nombre sigue siendo objeto de una batalla legal por su memoria y dignidad. En el cementerio de Aspe (Alicante), una losa de mármol insiste en llamarla por un nombre masculino y unas fotografías la muestran con un aspecto de chico que aborrecía. Sin embargo, una resolución del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) ha determin...