Un mundo de padres adolescentizados. Knobel Freud sostiene que gran parte del problema no está en los chicos, sino en los adultos. Muchos padres funcionan como “adolescentes tardíos”, incapaces de asumir una posición de sostén. Prefieren no poner límites, no establecer responsabilidades y evitar el conflicto. “El verdadero adolescente hoy es el adulto”, advierte. En consecuencia, los niños y adolescentes quedan desamparados, sin estructuras simbólicas que los orienten. Esto se traduce en tristeza profunda, depresiones graves...