@dogday@imaparsifal@eirene Parece que siempre usan la misma plantilla de comentario, si la metéis en un filtro, hasta que la cambien, os libráis de ellos .
@angelitoMagno Yo creo que ahí tiene que haber más cosas, quiero decir, es un caso con un "precio" incalculable, puede que el más costoso para el país de todos los casos de corrupción, y aún así parece que no se le da bombo ni a tiros.
@ChiquiVigo Pues al final no pasó nada, pero no me quedé muy tranquilo, puesto que al mirar atentamente a la fachada del veterinario, me percaté que no estaba la usual señal de la cruz azul en la fachada .... estaba dentro destrozada, porque alguna parte del tejado la había golpeado .... su posición habitual solía ser justo encima de la puerta
@paumal No, si la segunda parte la comprendo, pero es que en este caso, con alerta nivel naranja por viento justo en esta zona, existe una probabilidad real y considerable de que se caiga algo del tejado, una probabilidad lo bastante grande como ser despreciable, sé que uno siempre se mueve en un mundo sin certezas absolutas, pero aquí la posibilidad de que ocurra, dadas las circunstancias específicas en este momento, con viento y lluvia, es lo bastante grande como para tenerla en consideración.
En cualquier otras circunstancias, sin viento y lluvia, pues no le daría muchas vueltas, pero dadas las circunstancias ....
Veamos si es que soy yo un neurótico, u otras personas no están bien de lo suyo, os cuento:
Recientemente, por ... detalles que no relataré, nos quedamos sin coche, y hoy, con el viento y la lluvia, nos toca llevar a los gatos al veterinario.
El caso es que el fin de semana pasado, se calló parte de un tejado al lado del veterinario (no figurativamente al lado, literalmente al lado), el caso es que para llegar al veterinario tenemos dos rutas posibles, una que puede que sea un poco más larga (pero poco) pero no nos hace pasar literalmente por el mismo tramo de acera en la que está la casa a la que está el tejado caído, y otra, un poco más corta (pero poco) que nos hace pasar justo por el tramo de acera en el que está la casa a la que se le ha caído el tejado.
Yo defiendo que, dada la situación de lluvia y viento, no me fío un pelo del tejado a medio caerse, y prefiero no pasar por ahí, pero la persona con la que llevaré a los gatos al veterinario, dice que eso es más largo, que soy un neurótico, un manías y un miedoso, y no pasa nada por pasar por ese tramo aún con este tiempo.
¿tan ilógico es, esa situación, que tema que me caiga una teja en la cabeza si paso justo por ahí?
Condenado a 72 años de cárcel por agresión sexual a mujeres vulnerables y convencerlas para ejercer la prostitución
La Audiencia Provincial de La Coruña ha condenado a 72 años de prisión a un hombre por captar a mujeres extranjeras vulnerables para que ejercieran la prostitución en un club de alterne que estaba montando en la localidad de Mesón do Vento, en el municipio coruñés de Ordes. Las atraía con falsos anuncios de trabajo que, a priori, nada tenían que ver con la prostitución, y se aprovechaba de ellas, drogándolas y agrediéndolas sexualmente.
Llegó a reclutar a una «multitud» de mujeres, según recoge la sentencia, que condena a este individuo, con antecedentes penales, a pasarse media vida en la cárcel. Los los abusos y agresiones a las mujeres han podido probarse, no solo porque, a juicio del tribunal, sus testimonios fueron «muy creíbles», sino también por la existencia de testigos y peritos que corroboran el infierno por el que este individuo hizo pasar a las víctimas. --> (Continúa en las siguientes notas) ->
A principios de 2023, el hombre ya tenía en obras el local que quería convertir en una barra americana. Publicó en páginas de internet anuncios ofertando trabajos de limpieza, que no eran otra cosa que una estrategia para captar a mujeres en situación irregular en España y en condiciones precarias. Cuando llegaban, trataba de convencerlas para que ejercieran la prostitución. En algunos casos, logró su propósito.
Droga para violarlas
No contento con ello, se aprovechó sexualmente de ellas. Y, según quedó acreditado en el juicio, al menos desde finales de marzo de ese mismo año empezó a drogarlas: utilizaba una sustancia que, mezclada con alcohol, dejaba a las mujeres desorientadas y les hacía perder la conciencia. Todo ello para agredirlas sexualmente.
Así ocurrió, por ejemplo, en el caso de Magdalena (nombre ficticio), una joven colombiana. Magdalena respondió a uno de esos anuncios de trabajo, supuestamente para tareas de limpieza y de obras en el futuro club de alterne. Cuando llegó, sin embargo, el acusado le enseñó fotos de chicas rodeadas de billetes. Y ya ese mismo día le echó algo en la bebida para drogarla. Acabó abusando sexualmente de ella.
Al día siguiente, la volvió a llamar para insistirle en que trabajara en el burdel. Le prometía que solo tendría que beber con los clientes, no prostituirse. Y le puso esa condición —que trabajara en el local— para devolverle el adelanto de dinero que ella y su hermano le habían entregado como anticipo por una habitación de hotel.
Obligadas a prostituirse
Pero todo era una farsa. Según quedó acreditado en el juicio, la víctima se vio obligada a subir con un cliente de unos 70 años. El acusado también la coaccionó para que mantuviera relaciones sexuales con un amigo suyo. Al día siguiente, cuando Magdalena quiso salir del club, no pudo hacerlo: estaba cerrado con llave y no había ni luz ni agua.
Su hermano, en su declaración como testigo ante el tribunal, explicó que en realidad no sabía lo que había ocurrido, pero que su hermana, horas después de salir del club, «casi no podía hablar, estaba mareada y tenía la cara herida». Ella le contó después lo sucedido, cuando ambos se presentaron en la comisaría para denunciarlo.
Ese era, a grandes rasgos, el modus operandi. Con Aida, nacida en la República Dominicana, contactó a principios de abril del mismo año. A ella le ofreció hacerle un contrato para trabajar como camarera, pero le dijo que necesitaba la firma de la madre, ya que era menor de edad. Fue a la madre a quien, en este caso, drogó y violó sobre la mesa de billar. También ella, como Magdalena, cuando intentó salir se encontró con que la puerta estaba cerrada con llave. Días después, el acusado le envió un vídeo de la agresión sexual.
La Audiencia Provincial le ha condenado a un total de 72 años de prisión, fruto de la suma de cinco delitos de agresión sexual —a alguna de las víctimas la violó en más de una ocasión— y dos delitos de trata de seres humanos con fines de explotación sexual. También le condena a indemnizar a las víctimas por las secuelas y los daños psicológicos sufridos. Contra la sentencia aún cabe recurso.
En cualquier otras circunstancias, sin viento y lluvia, pues no le daría muchas vueltas, pero dadas las circunstancias ....
nypost.com/2024/05/08/us-news/rfk-jr-says-doctors-found-a-dead-worm-in
Recientemente, por ... detalles que no relataré, nos quedamos sin coche, y hoy, con el viento y la lluvia, nos toca llevar a los gatos al veterinario.
El caso es que el fin de semana pasado, se calló parte de un tejado al lado del veterinario (no figurativamente al lado, literalmente al lado), el caso es que para llegar al veterinario tenemos dos rutas posibles, una que puede que sea un poco más larga (pero poco) pero no nos hace pasar literalmente por el mismo tramo de acera en la que está la casa a la que está el tejado caído, y otra, un poco más corta (pero poco) que nos hace pasar justo por el tramo de acera en el que está la casa a la que se le ha caído el tejado.
Yo defiendo que, dada la situación de lluvia y viento, no me fío un pelo del tejado a medio caerse, y prefiero no pasar por ahí, pero la persona con la que llevaré a los gatos al veterinario, dice que eso es más largo, que soy un neurótico, un manías y un miedoso, y no pasa nada por pasar por ese tramo aún con este tiempo.
¿tan ilógico es, esa situación, que tema que me caiga una teja en la cabeza si paso justo por ahí?
La Audiencia Provincial de La Coruña ha condenado a 72 años de prisión a un hombre por captar a mujeres extranjeras vulnerables para que ejercieran la prostitución en un club de alterne que estaba montando en la localidad de Mesón do Vento, en el municipio coruñés de Ordes. Las atraía con falsos anuncios de trabajo que, a priori, nada tenían que ver con la prostitución, y se aprovechaba de ellas, drogándolas y agrediéndolas sexualmente.
Llegó a reclutar a una «multitud» de mujeres, según recoge la sentencia, que condena a este individuo, con antecedentes penales, a pasarse media vida en la cárcel. Los los abusos y agresiones a las mujeres han podido probarse, no solo porque, a juicio del tribunal, sus testimonios fueron «muy creíbles», sino también por la existencia de testigos y peritos que corroboran el infierno por el que este individuo hizo pasar a las víctimas. --> (Continúa en las siguientes notas) ->
Droga para violarlas
No contento con ello, se aprovechó sexualmente de ellas. Y, según quedó acreditado en el juicio, al menos desde finales de marzo de ese mismo año empezó a drogarlas: utilizaba una sustancia que, mezclada con alcohol, dejaba a las mujeres desorientadas y les hacía perder la conciencia. Todo ello para agredirlas sexualmente.
Así ocurrió, por ejemplo, en el caso de Magdalena (nombre ficticio), una joven colombiana. Magdalena respondió a uno de esos anuncios de trabajo, supuestamente para tareas de limpieza y de obras en el futuro club de alterne. Cuando llegó, sin embargo, el acusado le enseñó fotos de chicas rodeadas de billetes. Y ya ese mismo día le echó algo en la bebida para drogarla. Acabó abusando sexualmente de ella.
Obligadas a prostituirse
Pero todo era una farsa. Según quedó acreditado en el juicio, la víctima se vio obligada a subir con un cliente de unos 70 años. El acusado también la coaccionó para que mantuviera relaciones sexuales con un amigo suyo. Al día siguiente, cuando Magdalena quiso salir del club, no pudo hacerlo: estaba cerrado con llave y no había ni luz ni agua.
Su hermano, en su declaración como testigo ante el tribunal, explicó que en realidad no sabía lo que había ocurrido, pero que su hermana, horas después de salir del club, «casi no podía hablar, estaba mareada y tenía la cara herida». Ella le contó después lo sucedido, cuando ambos se presentaron en la comisaría para denunciarlo.
La Audiencia Provincial le ha condenado a un total de 72 años de prisión, fruto de la suma de cinco delitos de agresión sexual —a alguna de las víctimas la violó en más de una ocasión— y dos delitos de trata de seres humanos con fines de explotación sexual. También le condena a indemnizar a las víctimas por las secuelas y los daños psicológicos sufridos. Contra la sentencia aún cabe recurso.
Fin.
#Música
Ma-ra-vi-lla
En serio
Eso seguro