La norma afectará no solo a las operadoras que mantienen las redes de acceso de fibra y móvil, sino a las empresas que operan cables submarinos, satélites, redes CDN, centros de datos (CPD) y puntos de intercambio de tráfico (IPX), aunque quedan exentos aquellos con menos de medio millón de usuarios o de 50 millones de ingresos anuales. Para ello, cada operadora dividirá sus instalaciones en tres niveles de importancia, garantizando 24 horas de funcionamiento en las de primer nivel, 12 horas en las de nivel intermedio y 4 horas en el resto.