La guerra de Irán no tiene una solución a corto plazo, así que el ejército se apoya en China una vez más para defenderse de los ataques de Estados Unidos. No quieren más drones, sino que apuestan por satélites de alta resolución. Irán acaba de comprar el satélite chino TEE-01B, situado en la órbita baja a 500 km de altura. Esta herramienta de observación terrestre permite obtener imágenes de alta resolución del terreno y objetivos estratégicos prácticamente en tiempo real.