Rusia está invirtiendo fuertemente en una nueva generación de «superarmas» diseñadas para eludir y potencialmente anular las defensas convencionales. La más destacada es Poseidón, un arma submarina autónoma, de propulsión nuclear y con capacidad nuclear, con un alcance prácticamente intercontinental. Poseidón se asemeja a un torpedo gigante y es extremadamente caro, requiere de la construcción de submarinos nucleares especializados para su transporte. Lo que está claro es que el submarino está diseñado exclusivamente para transportar a Poseidón