Apretar la mandíbula, rechinar los dientes o despertarse con dolor en la boca y el cuello es una queja cada vez más habitual en las consultas sanitarias. Odontólogos y fisioterapeutas alertan de un incremento sostenido de casos de bruxismo, especialmente entre niños, adolescentes y adultos jóvenes. Una afección que, aunque multifactorial, está estrechamente ligada al estrés y al ritmo de vida actual. Parte de este crecimiento responde a una mayor concienciación y a revisiones más exhaustivas.