El sistema patentado por NGRT lleva años comercializándose en varios países. Se basa en 'escuchar' las vías del tren con unos micrófonos muy sofisticados capaces de detectar, a través de las ondas acústicas, los diferentes tipos de anomalías que pueden surgir (desde roturas de rieles a caídas de piedras u otros objetos), que inmediatamente transmite a los centros de control. «Cada sensor es capaz de cubrir 10 kilómetros de vía. Su pequeño tamaño lo convierte en una solución de muy bajo coste», explica su CEO, Richard Aroe.