Investigadores de la Academia China de Ciencias y del Instituto de Tecnología de Pekín han demostrado que una mezcla de dióxido de carbono y agua puede extraer hasta el 95 % del litio de baterías usadas, al mismo nivel de eficiencia que los procesos industriales más agresivos, pero con un perfil ambiental radicalmente distinto. El CO2 forma un ácido carbónico muy débil, apenas lo justo para “despegar” el litio de los cátodos de las baterías. Sin temperaturas extremas, sin ácidos fuertes, sin nubes químicas que obliguen a aislar plantas enteras.