Medhurst sostiene que Estados Unidos, lejos de verse envuelto en otro desastroso atolladero en Asia Occidental, está llevando a cabo una apropiación calculada del suministro energético del planeta, y que las guerras en Siria, Venezuela, Ucrania y ahora Irán no son errores aislados, sino pasos sucesivos hacia un único objetivo: el dominio total de la energía.