No se trata de una escasez de personas dispuestas a trabajar, sino de la falta de perfiles con la formación y las habilidades específicas que demandan las empresas en un entorno cada vez más tecnológico y especializado. La brecha entre la oferta educativa y las necesidades del mercado laboral es cada vez más ancha, dejando a miles de vacantes sin cubrir mientras las cifras de paro, aunque en descenso, siguen siendo una preocupación a nivel estructural para el país.