Un agricultor de Berlanga de Duero, un pequeño municipio de la provincia de Soria (Castilla y León), encontró hace unos meses los fragmentos de un pequeño cuenco de bronce esmaltado mientras trabajaba sus tierras. Lo que parecía un hallazgo casual ha resultado ser uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes de los últimos años para entender la relación entre el Muro de Adriano, la gran fortificación que los romanos construyeron en el norte de Inglaterra, y los soldados de origen hispano que sirvieron en él.