Durante décadas, la imagen de Winston Churchill ha sido moldeada como la del gran héroe británico que condujo al Reino Unido a la victoria en la II GM. En los manuales escolares británicos —y también en muchos otros del mundo occidental— fue retratado como el símbolo de la libertad y la democracia frente a la tiranía. Sin embargo, fue un dirigente cuya ambición y desprecio por la vida ajena marcaron con sangre el siglo XX; desde la hambruna de Bengala que mató a millones hasta su plan para bombardear ciudades soviéticas con armas nucleares