Nacho Vegas es un artista capaz de entrelazar su yo más politizado y reivindicativo —con críticas a la crisis de la vivienda que asfixia España y el aparato represor que mantiene vigente la Ley Mordaza— junto a su versión más tierna, en la que ensalza la necesidad de fortalecer los cuidados dentro del sector musical y de apostar por la intimidad como arma para fortalecer las luchas colectivas.