Argentina siempre ha destacado por su apertura a la inmigración, acogiendo a europeos, latinoamericanos, judíos que huían de la persecución en Europa e incluso a los nazis que los habían perseguido. Pero bajo el mandato del presidente Javier Milei, un libertario de derecha, el gobierno se está sumando a una tendencia mundial de endurecimiento de la política migratoria, y está dando a conocer este cambio con un mensaje agresivo de aplicación de la ley, similar al empleado por el gobierno de Donald Trump.