Un equipo liderado por el Instituto Coreano de Maquinaria y Materiales (KIMM), ha marcado un hito en la salud digital al desarrollar el primer sensor ultrasónico del mundo capaz de medir la presión arterial de forma continua y no invasiva sin necesidad del tradicional brazalete. Este dispositivo, un parche flexible de menos de 0,5 milímetros de espesor y apenas un gramo de peso, se adhiere directamente a la piel para monitorizar los cambios en el diámetro de los vasos sanguíneos con una precisión comparable a los equipos clínicos profesionales.