Estamos destruyendo totalmente al régimen terrorista de Irán, militarmente, económicamente, y de otras maneras pero, si lees al Fracasado New York Times, incorrectamente pensarás que no estamos ganando. La Armada de Irán se acabó, su Ejército ya no existe, misiles drones, y todo lo demás está siendo diezmado, y sus líderes han sido borrados de la faz de la tierra. Tenemos una potencia de fuego sin igual, munición ilimitada, y mucho tiempo - Mirad lo que les pase hoy a esos capullos desquiciados. Han estado matando a gente inocente por todo el mundo durante 47 años, y ahora yo, como 47º Presidente de los Estados Unidos de América, los estoy matando. ¡Qué gran honor es hacerlo! Gracias por vuestra atención a este asunto. Presidente DONALD J. TRUMP.
Mi madre tenía una taberna. Cuando era niño a veces ayudaba con las mesas a cambio de una propinilla.
A diario se sentaba en un rincón un viejo, el Tío Anselmo, a tomarse un porrón. Se lo bebía despacito, lo conduraba toda la tarde. A mí me causaba repugnancia. Olía mal, a vino rancio y sudor. Era viudo y sin hijos, vestía con descuido, estaba medio ciego. No entendía por qué mi madre le seguía poniendo el porrón y aceitunas porque casi nunca lo pagaba. Le atendía el primero, aunque otros hubiesen llegado antes.
Me fui con mi primo a trabajar a Cuba, volví años después al pueblo. Mi madre era ya casi una anciana y seguía en la taberna. El Tío Anselmo era un pajarillo acurrucado en su silla de siempre, apenas vivo. Ese día, conteniendo las lágrimas, yo mismo fui a llevarle el porrón y las aceitunas.
menéame