La actual supremacía de la industria china en el sector del coche eléctrico no se puede explicar sin su apuesta por las baterías LFP (litio-ferrofosfato), una química que en el último lustro se ha vuelto enormemente popular y que poco a poco también está siendo adoptada por los fabricantes coreanos, europeos, norteamericanos y japoneses con el objetivo de poder ofrecer modelos más asequibles. Durante la década pasada, la química dominante era la NCM (níquel, cobalto, manganeso), con proveedores coreanos como LG o Samsung siendo los favoritos
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Pues aunque tengan menor densidad energética, como que compensa.