Un apagón detuvo el ascensor y los dejó demasiado cerca. Las pulseras biométricas se desincronizaron; los implantes, también. Rieron en voz baja. No pasó nada registrable.
Una tensión antigua. Cuando volvió a funcionar, se separaron sin promesas. El incidente quedó resuelto. Ellos supieron que no del todo.