España ha entrado en una dinámica insostenible con sus trabajadores más veteranos. Mientras los sucesivos gobiernos de los últimos quince años han apostado por retrasar la jubilación (elevando la edad límite de 65 a 67 años e incentivando la prolongación voluntaria de la vida laboral) como garantía de la sostenibilidad de las pensiones, poco se ha logrado para evitar que sean el colectivo con mayores dificultades para salir del desempleo. El caso extremo son los mayores de 55 años: el 38,1% supera los tres años buscando un trabajo en vano.
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