La derrota de Orbán deja a Abascal en una posición complicada. Sin el gobierno húngaro detrás, Patriotas por Europa pierde su base estatal y su capacidad de bloqueo en el Consejo Europeo. La estructura financiera y propagandística que Vox ha importado de Budapest se queda, de la noche a la mañana, sin casa matriz. Queda por ver si Vox podrá seguir accediendo a financiación húngara cuando el banco que le ha prestado millones esté bajo un gobierno que ha prometido investigar precisamente la corrupción del régimen anterior.