Durante el siglo XX, los ingenieros soviéticos imaginaron vehículos capaces de hacer cosas que normalmente solo podían realizar otros tipos de máquinas: tanques que volaban, submarinos que salían del agua para despegar, aviones que navegaban como barcos o gigantes que se desplazaban entre el aire y el mar. Muchos nunca pasaron de la fase experimental, pero reflejan hasta dónde llegó la imaginación tecnológica soviética.